Paralelo Trum-Petro

viernes, 19 de junio de 2026

 Publicado en Portafolio el 19 de junio de 2026

El historiador Timothy Snyder afirma en “El suicidio de la superpotencia estadounidense”, que el populismo de Trump está destruyendo intencional y sistemáticamente el poderío de EE.UU. En su populismo tiene paralelos con Petro. 

Snyder afirma: “con sus aspiraciones de permanecer en el poder por tiempo indefinido y sus ataques a la credibilidad de las elecciones, Trump está poniendo en tela de juicio el principio de la sucesión política en Estados Unidos”. Petro, como jefe de campaña de Cepeda, no reconoció los resultados de la primera vuelta, e indujo a su pupilo a asumir la misma actitud; Cepeda lacónicamente aceptó los resultados días después, cuando entendió el lastre que ocasionó en su campaña ese ataque a la institución electoral y la democracia. 

Sostiene Snyder: “para que un Estado obtenga y conserve el poder, es fundamental que estén al mando las personas correctas”; Trump, desde luego, desconoce ese principio y Petro hace otro tanto. Basta recordar las famosas pifias de la ministra Vélez, los cambios de requisitos en muchos manuales de funciones para adecuarlos a la mediocre formación de sus seguidores, la casi viceministra con títulos falsos y el desmantelamiento de la tecnocracia que por décadas garantizó la calidad de las políticas públicas. Las recientes acciones de Quintero en la Supersalud calcan las lecciones del maestro. 

Snyder destaca que “una superpotencia debe tener un sistema educativo capaz de preparar a su población (y, por ende, a su dirigencia política) para enfrentar los desafíos globales”. Son conocidos los ataques de Trump a las universidades, los recortes presupuestales y las barreras a científicos extranjeros para laborar en EE.UU. En nuestro medio, el gobierno debilitó la gobernanza de la universidad pública, eliminó los subsidios a los créditos educativos, acabó el programa “Ser pilo paga” y dio más gabelas a los profesores de Fecode, enemigos de las evaluaciones de calidad. 

Sin embargo, hay puntos en los que Trump y Petro divergen. Trump frenó los programas de transición energética en EE.UU. y fomentó el uso de combustibles fósiles. Petro como mesías del cambio climático, cometió errores que le costarán mucho al país; frenó la exploración de hidrocarburos y acabó la autosuficiencia en gas natural (ya importamos el 32% del consumo). Los efectos negativos son evidentes: menos impuestos, menos regalías para las regiones y precios más altos al consumidor. Trump deteriora la situación fiscal con menos impuestos a los más ricos; Petro lo hace ahuyentando la inversión con mayores tarifas corporativas, cambiando las reglas de juego y gastando billones en burocracia. 

Trump pretende el nobel de paz mientras patrocina guerras, pero Petro tiene la oportunidad marcar diferencias no sembrando dudas sobre los resultados de la segunda vuelta y evitando la tentación de desestabilizar el país.

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