El país de las maravillas

martes, 20 de enero de 2026

 

Publicado en Portafolio el 20 de enero de 2026.

Hace unos meses el gobierno sacó pecho porque The Economist calificó a Colombia como una de las mejores economías en 2025. Pero brillaron por su ausencia las exploraciones de cuáles fueron los criterios para esa clasificación. 

Para ilustrarlo, tomemos la inflación básica, que es uno de los indicadores usados. The Economist toma la variación anual absoluta a octubre de la inflación básica con relación al 2%, que se asume como meta. Esto da lugar a varios sesgos; los países que en el año anterior se acercaron más al 2%, en la medición más reciente lo harán en menos puntos porcentuales y serán bonificados en el ranking; además, el indicador no dice nada sobre la evolución más reciente ni sobre las expectativas. Para el caso de Colombia, el indicador fue 4,3 puntos porcentuales en octubre de 2024 y 3,3 en octubre de 2025; a pesar de esa reducción, quedó en el puesto 34 entre las 36 economías evaluadas. Pero ocurre que ese 3,3 es mayor que el indicador de los meses anteriores; es decir, la foto falla al no percibir que se está revirtiendo la tendencia, que las presiones inflacionarias están creciendo y que se espera que las tasas de interés vuelvan a incrementarse.

El mismo problema que tiene el ranking de The Economist, lo tienen los exitosos balances que presenta el gobierno. La foto muestra que el desempleo bajó, que la tasa de cambio se apreció y que el salario mínimo se incrementó en términos reales en magnitudes sin precedentes. Lo que no muestra es que el país está en una crisis fiscal por la mala política fiscal y que nos deja una economía que en los próximos años crecerá al mediocre 2,5% anual.

Tampoco muestra que el bienestar de la población menos favorecida se deteriora día a día con el chuchuchu que quebró el sistema de salud, que los jóvenes pobres no podrán acceder a la educación superior porque se eliminaron los subsidios del Icetex, que miles de familias no tendrán vivienda porque se suspendió el programa Mi Casa Ya y que el exorbitante incremento del salario mínimo, que beneficia al 10% de los empleados, erosionará los ingresos reales del 100% de la población pobre y de clase media.

La inflación que ya registraba presiones alcistas las incrementará por el efecto del salario mínimo. El país queda ad portas de una crisis energética y las familias de clase media y baja deberán pagar una factura creciente de gas por la pérdida de la autonomía en el abastecimiento, resultante de la inoportuna política contra los combustibles fósiles. En fin, enderezar la economía es la titánica tarea que le espera al próximo gobierno.

Riesgos a granel

viernes, 19 de diciembre de 2025

 

Publicado en Portafolio el 19 de diciembre de 2025 

Según Alexander Stubb, presidente de Finlandia, “el mundo ha cambiado en los últimos cuatro años más que en los 30 anteriores”. Esos cambios llegaron acompañados de numerosos problemas simultáneos que generaron un escenario de “policrisis” (Adam Tooze) o “permacrisis” (Brown, El-Erian y Spence).

Hoy tenemos un mundo con guerras entre países, civiles, comercial, y tecnológica; xenofobia y conflictos migratorios; debilitamiento de la democracia y fortalecimiento del populismo; tensiones geopolíticas (China-EEUU; China-Taiwán; Irán-Israel); deterioro del multilateralismo; riesgo de crisis fiscales en economías desarrolladas; persistentes presiones inflacionarias; aumento de los desastres naturales; y fragmentación de la globalización, entre otros.

Las repercusiones de este escenario se reflejan en el Índice de Incertidumbre Política Mundial del FMI, basado en informes de la Unidad de Inteligencia de The Economist de 71 países. Los “importantes cambios de política de este año” aumentaron “las incógnitas sobre el futuro” (Ahir, Bloom y Furceri) y ocasionaron un impresionante incremento del índice en 2025.

El gran problema es que la mayoría de estas crisis no las soluciona un solo país; por tener impacto global, demandan acciones coordinadas, pero no hay un liderazgo capaz de conducir a soluciones efectivas. Por el contrario, el retiro de EEUU del Acuerdo del Paris y de la Organización Mundial de la Salud y el bloqueo de la operación de la Organización Mundial de Comercio hacen más compleja la situación.

Un solo ejemplo permite colegir los profundos impactos de la policrisis. Hay un riesgo de crisis fiscal en las economías desarrolladas por el excesivo crecimiento de la deuda. Kenneth Rogoff destaca que en 2024 el pago de intereses de EEUU ascendió a USD 880 mil millones, un monto superior al gasto de defensa (USD 850 mil millones, que es el más alto del mundo). La sostenibilidad fiscal requiere de drásticos ajustes del gasto y el trámite de reformas tributarias para incrementar los ingresos, lo que resulta complicado en escenarios de creciente populismo.

Dos indicadores revelan los riesgos que perciben los inversionistas y las autoridades monetarias: el aumento de las tasas de interés de los bonos de largo plazo a pesar de las reducciones de las tasas de política monetaria y el incremento de la demanda mundial de oro, incluyendo las mayores tenencias por parte de los bancos centrales. No hay que especular mucho sobre los desastres que ocasionaría una crisis de los bonos soberanos; la experiencia de algunos países europeos es muy clara.

Un análisis cuidadoso evidencia que la policrisis o permacrisis tiene impactos económicos, políticos y sociales sobre Colombia y, por tal razón, debería ocupar un lugar prioritario en la agenda del gobierno y en las propuestas de los candidatos a la presidencia. ¿Será posible trascender la polarización interna y externa?

¿Se reactivó la economía?

viernes, 21 de noviembre de 2025

 

Publicado en Portafolio el 21 de noviembre de 2025

La economía creció 3,6% en el tercer trimestre de 2025 y 2,9% en año corrido. Sin duda, un buen resultado y es útil conocer sus fuentes y la posibilidad de recuperación del crecimiento.

El 59,5% del crecimiento de la demanda interna en año corrido lo aportó el gasto de los hogares y 23,1% el gasto del gobierno; la formación bruta de capital solo aportó el 9,8% y escasamente representa el 17% del PIB.

Es notorio el aporte del gobierno; su gasto final se incrementó 14,2% anual en el tercer trimestre, que es la mayor variación en lo corrido del siglo XXI. Muy llamativo en un escenario de crisis fiscal y sin implementación de un programa de reactivación económica. Una de las posibles explicaciones a ese incremento sin precedentes es la Ley de Garantías Electorales, que empezó a regir desde el 8 de noviembre para el periodo electoral que se avecina. Los datos de la Contraloría, con base en Secop, muestran que el valor promedio de los convenios y contratos interadministrativos entre enero y agosto fue de $2,1 billones; ellos se duplicaron a un promedio de $4,0 billones en septiembre y octubre. Este efecto continuará en el último trimestre del año, pues en los primeros siete días de noviembre se comprometieron $9,0 billones; de ellos $6,1 billones se suscribieron un día antes de la entrada en vigencia de la mencionada ley; pero es evidente que esta fuente de crecimiento bajará en 2026.

El consumo de los hogares creció 4,2% anual y es el más alto desde 2022 para el tercer trimestre. A ello han contribuido los elevados incrementos del salario mínimo y el notable repunte de las remesas, que en el primer semestre ascendieron a USD6.400 millones con un crecimiento anual del 114%. El presidente anunció que el salario mínimo crecerá 11% para 2026; de ser así, se podría prolongar su impacto en la demanda. Las remesas podrían crecer teniendo en cuenta la notable salida de colombianos en los últimos años, pero podrían reducir su crecimiento con las restricciones que pretende imponerles Trump.

El problema con esas fuentes de crecimiento de la demanda es su incompatibilidad con la inflación, como ya lo hizo notar el Banco de la República. En los últimos cuatro meses la inflación aumentó y con ella las expectativas de incremento de la tasa de interés de política monetaria. Puesto que el crecimiento de la inversión es bajo, la productividad sigue estancada y los problemas fiscales se acrecientan, debemos aterrizar en un mundo en el que en los próximos años el rango de crecimiento estará entre 2.5% y 3,0%. Seguiremos sin ver el retorno a variaciones del PIB superiores al 4%.

Decrecer, decrecer

martes, 21 de octubre de 2025

 

Publicada en Portafolio el 21 de octubre de 2025

El presidente Petro anda contándole al universo que la economía colombiana tiene un sólido crecimiento, lo que demuestra el éxito de sus políticas. Pareciera que la famosa Irene y sus exóticas teorías del decrecimiento hubieran quedado relegadas a meras anécdotas.

Es cierto que el PIB creció 2,4% en el primer semestre de 2025 y que diversos analistas proyectan alrededor del 2,5% para el año completo. Pero también es cierto que pocos consideran sostenible ese crecimiento.

La pregunta relevante es cuánto ha crecido la economía colombiana durante la actual administración. Entre el tercer trimestre de 2022 y el segundo trimestre de 2025, el valor agregado total se incrementó en 4,1%. Esto representa una reducción sustancial del crecimiento en comparación con los primeros 36 meses de todos los gobiernos del presente siglo, con excepción del de Duque, que sufrió el impacto del Covid-19. Como consecuencia, el crecimiento del PIB per cápita en los mismos 36 meses de Petro apenas fue del 1,2%; en igual periodo, el de Uribe-1 fue 7,8 veces superior, el de Uribe-2 7,6 veces, el de Santos-1 9,9 y el de Santos-2 2,9, con todo y la crisis de precios del petróleo.

Además, el valor agregado del primer semestre de 2025 es inferior al de igual periodo de 2022 en industria, minería y construcción (-3,3%, -7,7% y -3,9%, respectivamente). Por si fuera poco, la inversión es menor en -9,5% y su participación en el PIB no ha dejado de caer; en el primer semestre de 2025 fue 16,9%, mientras que en el primero de 2022 fue 19.6%.

En este contexto no tiene sentido que el presidente cobre por un repunte coyuntural del PIB como resultado de sus políticas, cuando su gobierno se negó a implementar un programa de reactivación. El objetivo del decrecimiento lo evidencian las cifras comentadas, especialmente porque la construcción, el sector con mayor capacidad de generación de empleo no calificado y con el más alto efecto multiplicador, sigue en crisis por la eliminación de los subsidios a la vivienda; los principales generadores de divisas y de ingresos fiscales, como petróleo y minería, siguen en decadencia por la decisión presidencial de acabar con la producción nacional para sustituirla por importaciones (por ejemplo, gas natural); la industria no ha recuperado su nivel pre-Petro; y la inversión sigue postrada. Con estos resultados, el PIB potencial escasamente se ubica entre 2,5% y 3,0%; lejos del 4,0% que teníamos hace pocos años.

Además, la crisis fiscal y los elevados aumentos del salario mínimo están generando presiones inflacionarias, que aumentan las expectativas de incrementos de la tasa del Banco de la República y de menores tasas de crecimiento.

En fin, todo apunta al objetivo de decrecer y decrecer.

¿Leer o no leer?

miércoles, 17 de septiembre de 2025

 

Publicado en Portafolio el 17 de septiembre de 2025

La influencer española María Pombo encendió una polémica que traspasó fronteras, al afirmar: “…que hay gente a la que no le gusta leer. Y encima, no sois mejores porque os guste leer”.

El debate tomó unas dimensiones y unas direcciones inusitadas. Me llamó la atención lo que opinaron algunos escritores. Juan José Millás afirmó: "Yo estoy de acuerdo. Para leer hay que estar mal”. Sergio del Molino dijo: “algunas de las peores personas que he conocido en mi vida eran lectores voraces. Algunas, incluso, eran críticos literarios. La grandeza de leer es que no sirve para nada, es un vicio perfectamente inútil y solitario, tan egoísta como absurdo”. Juan Esteban Constaín señaló: “La historia está llena de casos, de hecho, en los que la lectura y la ilustración fueron un estímulo de la perversidad y el retorcimiento de quienes las cultivaban, tanto peores cuantos más libros había en su biblioteca”.

Creo que esas apreciaciones individuales son obvias; ser buena persona o mala persona, en últimas, no demanda ser lectores. El gran vacío que percibo en el debate es el de las implicaciones sociales de la lectura. ¿Tendrá algo que ver la comprensión lectora con la capacidad de desenvolverse en las sociedades modernas?

En diciembre pasado la OCDE publicó los resultados del Programa para la Evaluación Internacional de las Competencias de la Población Adulta (PIAAC), que evalúa lectura, matemáticas y resolución adaptativa de problemas. Su importancia radica en que “estas competencias permiten que una mayor parte de la población participe de manera más eficaz en los procesos sociales, económicos y democráticos, contribuyendo al bienestar colectivo”.

Colombia lamentablemente no participó en ese programa. Los resultados de Chile, nos sirven como referencia, pero considerando que podríamos estar peor; en las pruebas de lectura de PISA 2022, aplicado a jóvenes de secundaria, Colombia quedó de 55 mientras Chile quedó de 38.

Chile ocupó el último lugar entre los 31 países del PIAAC y en lectura, el 53% de los adultos quedó en nivel 1 o inferior; en Finlandia, que ocupó el primer lugar, solo se ubicó el 12% de sus adultos. Siendo generosos, las personas en ese nivel escasamente entienden lo que leen. En los niveles superiores solo quedó el 2% de los adultos de Chile, y el 35% de los de Finlandia. En esos niveles las personas pueden entender textos complejos y hacer inferencias.

En este contexto, creo que el debate internacional debe pasar de lo anecdótico a la preocupación de gobiernos como el de Colombia por proveer a los ciudadanos con unas mejores competencias para la vida en el mundo actual; sin duda, la comprensión lectora es una de ellas, fundamentada en la calidad de la educación.

Inteligencia migratoria

viernes, 22 de agosto de 2025

 

Publicado en Portafolio el 22 de agosto de 2025.

La migración enfrenta dos corrientes contrapuestas: la floreciente xenofobia del mundo desarrollado y la creciente emigración desde países en desarrollo por la violencia y la falta de oportunidades.

En ambos casos hay factores comunes: el ascenso del populismo, la pasividad de los gobiernos para apaciguar la antimigración y el menosprecio a los impactos económicos; además, algunos países aplican políticas autoritarias. El Peterson Institute estima una reducción del PIB de EE.UU. de 1,2% en 2028 si deportan 1,3 millones de personas (“Mass Deportations Would Harm the US Economy”, 2024).

La inmigración tiene efectos positivos en crecimiento económico, oferta de empleo, consumo, mayor orientación al emprendimiento respecto a la población local y amortiguamiento de las tasas negativas de natalidad y de envejecimiento poblacional. Según el McKinsey Global Institute los migrantes generaron el 9,4% del PIB mundial en 2015, aun cuando solo representaron el 3% de la población mundial (“People on the Move: Global Migration’s Impact and Opportunity”, 2016).

El Migration Policy Institute afirma que en EE.UU. “los inmigrantes participaron en el desarrollo del 30% de las patentes en industrias estratégicas en los últimos años, y más del 40% de las empresas de la lista Fortune 500 fueron fundadas por inmigrantes” (“Immigrants and the U.S. Economy”, 2024).

Para la Zona Euro, el FMI estima que los migrantes contribuirán con un aumento del 0,5% al PIB potencial en 2030; esto equivale a cerca del 50% del incremento total estimado (“Migration into the EU: Stocktaking of Recent Developments and Macroeconomic Implications”, 2024).

Por contraste, escasean los estudios sobre los costos de la emigración para las economías en desarrollo. Se resaltan los beneficios de las remesas, pero no se miden los efectos negativos de la pérdida de capital humano en el crecimiento económico; tampoco se tienen en cuenta las tendencias de envejecimiento ni las inminentes caídas absolutas de la población, como se anticipa que ocurrirá en Colombia en los próximos años.

El caso colombiano es dramático y demanda medidas urgentes. Según el Internal Displacement Monitoring Centre, en los años 2022 y 2023 se registraron los números más altos de personas desplazadas forzosamente por el conflicto y la violencia de los últimos 15 años (338.665 y 293.191, respectivamente). Como contraparte, no tiene el país una política migratoria y, hasta antes de la masiva migración venezolana, éramos uno de los países más cerrados del mundo a esos flujos.

Conclusión: es evidente la poca inteligencia de los países desarrollados con la inmigración y de los países como Colombia tanto en la emigración como la inmigración; la violencia expulsa miles de familias y no hay una política de atracción de personas con alta formación que permitan amortiguar los efectos del envejecimiento y la reducción de la población.

Distorsiones salariales

miércoles, 23 de julio de 2025

 

Publicado en Portafolio el 23 de julio de 2025

El salario mínimo es $1.423.500, pero en realidad el costo mensual está entre $2.204.754 y $2.396.927, dependiendo de si se hacen o no aportes parafiscales.

La reforma laboral aumenta las cargas salariales y puede repercutir en mayor desempleo; así lo plantean estudios de Fedesarrollo y el Banco de la República y cálculos de los gremios. El balance general serán mayores distorsiones en el mercado laboral.

Lejos de favorecer a la población de menores ingresos, esas regulaciones los impactan negativamente. Según el Dane, entre enero-septiembre de 2019 y enero-septiembre de 2021 los asalariados que recibían menos de 0,9 salarios mínimos mensuales legales (smmlv) pasaron del 41,8% al 46,2%, mientras se redujo del 23,9% al 18,1% los que recibían entre 0,9 y 1,1 smmlv. Lamentablemente el Dane no siguió publicando estos datos, pero es probable que las tendencias se mantengan. De las cifras presentadas se concluye que la gran mayoría de los trabajadores está en la informalidad y su ingreso mensual es inferior al smmlv; que ese grupo de trabajadores registra una participación creciente en la oferta laboral; y que las leyes de salario mínimo benefician a un reducido grupo de trabajadores formales y que su participación en el total de la fuerza laboral viene decreciendo. Además, los costos de la seguridad social de los informales son asumidos por toda la sociedad mediante subsidios.

Esas distorsiones afectan toda la estructura de salarios. Según la Ocde, el salario mínimo de Colombia en 2024 equivale al 92,3% del ingreso mediano de la economía y su tendencia es creciente, pues en 2014 era el 82,1%. A manera de hipótesis, para que esto ocurra, los ingresos de lo demás trabajadores deben estar creciendo menos que el mínimo. En otras palabras, para amortiguar los crecientes costos de la contratación de trabajadores de salario mínimo, algunas empresas pueden estar optando por no ajustar otros salarios de la empresa o crecerlos menos que el incremento del mínimo.

Sin embargo, es posible que los ingresos de las personas más calificadas sí continúen creciendo, ampliando la brecha con relación a los ingresos bajos. La Ocde indica que en el caso de Colombia la relación entre los ingresos del decil 9 y el decil 1 venía bajando desde 7,7 veces en 2007 hasta 4,2 en 2018; pero a partir de ese año volvió a crecer hasta 5,4 veces en 2024. Se puede deducir que los “sacrificados” son los trabajadores de ingresos medios.

En síntesis, las decisiones sobre salario mínimo y los costos adicionales que generan regulaciones como las de la reforma laboral incentivan la informalidad laboral, pueden estar deprimiendo los ingresos de los trabajadores de ingresos medios y ampliando la brecha con las remuneraciones más altas de la economía.

Miguel Uribe y los "ninis"

martes, 24 de junio de 2025

 

Publicado en Portafolio el 24 de junio de 2025

Dos días antes del criminal atentado contra su vida, Miguel Uribe participó en el nutrido debate de presidenciables en la Convención Bancaria. Uno de los temas debatidos fue el de los "ninis", la población joven que ni estudia ni trabaja.

Según el dato más reciente del Dane, el número de ninis asciende a 2,5 millones; esta cifra, que es similar al total de desempleados en el país, representa un drama económico y social. No solo implica una carga económica para sus hogares y un desaprovechamiento de recursos en la economía, sino que también refleja el fracaso del sistema educativo del país, los problemas del mercado laboral para absorber esta mano de obra y el aumento de riesgos para los jóvenes; puede inducir problemas sicológicos como la frustración, la depresión y las tendencias al suicidio o llevarlos a la delincuencia y al consumo de drogas, entre otros.

Sobre los "ninis", Miguel Uribe resaltó que el “77% de ellos quieren estudiar. La pregunta es por qué no lo hacen. En buena parte es porque la educación no les ofrece la promesa de valor que se materialice; es decir estudian, pero no consiguen un empleo, no pueden emprender… por eso estamos proponiendo la educación multiformal”. Esta consiste en “poder estudiar sin sesgos ideológicos en instituciones públicas o privadas, virtuales o presenciales, por competencias o por disciplinas, en módulos, por meses o por años…” en una formación para el trabajo y para el emprendimiento. Propone una idea concreta: “Vamos a producir 100.000 programadores al año… Colombia debe ser la potencia en programación, desarrollo de software, análisis de datos, inteligencia artificial; vamos a volver a Colombia la principal exportadora de servicios de software en América Latina”.

Este es un enfoque crucial al cual Colombia llega tarde. En Alemania la educación vocacional surgió a finales del siglo XIX y fue copiada por Estados Unidos y otras economías europeas desde comienzos del siglo XX. El modelo crea una estrecha vinculación entre las empresas y las instituciones educativas con el fin de dar formación técnica a los estudiantes en áreas que necesita el sector productivo.

Hacerlo ahora en Colombia soluciona los problemas de pertinencia que hay en la educación del país. Actualmente, cuando los jóvenes terminan la secundaria y no pueden acceder a la educación superior se chocan con la dura realidad de no contar con alguna habilidad que les permita insertarse en el mercado laboral. Lo que las cifras revelan es que muchos de ellos se volverán "ninis".

Solucionar el problema de los "ninis" es una de las valiosas ideas de la propuesta presidencial de Miguel Uribe. El país lo necesita y por ello esperamos su pronta recuperación. ¡Fuerza Miguel!

EE.UU.: ¿Víctima de la globalización?

viernes, 11 de abril de 2025

 

Publicado en Portafolio el 11 de abril de 2025

Lo que está ocurriendo por estos días en el mundo es inaudito. EE.UU., el país más poderoso del planeta se declaró víctima de la globalización. 

En un artículo del Financial Times (“Donald Trump’s tariffs will fix a broken system”), Peter Navarro, el arquitecto de la visión comercial de Trump, expuso los argumentos que subyacen a los tristemente famosos aranceles “recíprocos”.

Según esta visión, el comercio mundial es un “sistema manipulado en contra de EE.UU.”. ¿Cómo opera en contra ese sistema? 1. Los aranceles promedio de EE.UU. (3,3%) son menores que los de China (7,5%), Vietnam y Tailandia (10%). 2. Hay un “aluvión de armas no arancelarias que utilizan las naciones extranjeras” contra EE.UU. 3. El déficit comercial acumulado de EE.UU. entre 1976 y 2024 equivale al 60% del PIB de 2024. 4. El empleo manufacturero se redujo en 6,8 millones desde 1979 por la baja del arancel NMF. 5. El sistema de resolución de disputas de la OMC es deficiente y “las consecuencias han sido catastróficas”.

La realidad es un poco diferente. 1. En la OMC los países desarrollados negociaron permitiendo a las economías en desarrollo aranceles consolidados más altos y ofreciéndoles acceso a sus mercados, a cambio de que aceptaran los acuerdos sobre propiedad intelectual (Hausmann “El punto ciego comercial de 16 billones de dólares de Trump”). 2. El International Trade Barrier Index 2023 ubicó a EE.UU. en el puesto 65 entre 88 países. Canadá, Chile y Colombia se ubicaron en el 4, 10 y 16, respectivamente, porque tienen menos barreras arancelarias más no arancelarias. Además, la elevada protección agrícola de EE.UU. distorsiona el comercio internacional en detrimento de los países en desarrollo. 3. El indicador carece de sentido económico, y Navarro no menciona que “el superávit de EE.UU. en servicios e ingresos de capital extranjero prácticamente compensa su déficit comercial en bienes” (Hausmann). 4. Es cierto, pero el empleo en servicios creció en 64 millones de personas en igual periodo y el número de profesionales, científicos y técnicos se incrementó en 6,3 millones desde 1990. 5. Según Chatam House, “entre 1995 y 2019, Estados Unidos fue demandante en 124 de un total de 593 disputas en la OMC… [y] fue demandado en 155 casos”. Desde 2019 ese sistema de la OMC no funciona por el bloqueo de EE.UU. al nombramiento de nuevos jueces.

Un tema final. La globalización puede entenderse como el conjunto de cadenas de suministro de las multinacionales, que buscan reducir sus costos y maximizar sus ganancias. De las 100 empresas más grandes del mundo en 2024, 63 son de EE.UU. De China, su archienemigo, son ocho.

Síntesis: La base de los populistas aranceles “recíprocos” son verdades a medias.

¿Quién podrá defendernos?

viernes, 21 de marzo de 2025

 

Publicado en Portafolio el 21 de marzo de 2025 

El presidente Petro y el exministro de defensa afirman que no hay un grave problema de seguridad en Colombia. Que hay unos “focos regionales de violencia”, pero los enemigos del gobierno los magnifican para desconocer los “éxitos” de la “paz total”.

De forma un tanto ridícula Petro puso en su “diario oficial”, X, un tuit según el cual la tasa de homicidios en 2024 es más baja que la de los gobiernos de Uribe y Santos. Ese argumento tiene la misma relevancia que afirmar que la actual tasa de analfabetismo es menor que la del gobierno de Rojas Pinilla. El análisis serio de los datos muestra que la tasa de homicidios se estacionó entre 25 y 26 por cada 100 mil habitantes y que la reducción observada en 2024 es marginal (26,0 en 2023 y 25,3 en 2024). Esa no es una cifra para estar contento, pues sigue siendo muy alta en el contexto global; según Unodc (2023) la media de América fue 15,0 en 2021, la de África 12,7 y la de Asia 2,1. Lejos está el presunto éxito de la “paz total”.

En gracia de discusión, algunos indicadores de seguridad mejoraron en los dos últimos años. Pero no se puede afirmar que no existe un grave problema ni tachar de mentirosos a quienes lo aseveran. Las más recientes encuestas del Centro Nacional de Consultoría y de Guarumo-Ecoanalítica muestran que la inseguridad ocupa el segundo puesto entre los temas que más preocupan a los colombianos. ¿Serán puras ilusiones?

En alguna de las paradas que haga en el país de sus alucinantes viajes por el espacio sideral, Petro debería ser informado por sus fieles fans sobre la situación real de la seguridad en Colombia. El informe debería comunicarle que según la Defensoría del Pueblo el 71% de los municipios del país tiene presencia de grupos armados: ¡790 municipios en 32 departamentos! Este organismo lanzó alertas tempranas sobre el Catatumbo desde noviembre de 2024, pero nadie en este gobierno se enteró.

Armando Novoa, jefe negociador del gobierno, en una entrevista con María Isabel Rueda, afirmó: esos grupos “en los territorios han construido lo que algunos llaman unas gobernabilidades criminales muy potentes. Controlan las economías, el empleo, administran justicia, crean sus propios sistemas de impuestos, tienen control de los gobiernos, controlan la democracia local”. Si esto no es grave o es solo un “foco regional de violencia”, es que el presidente no sabe que eso ocurre en todos los territorios de Colombia en los que no hay presencia del Estado.

En definitiva, a la mayoría de los colombianos sí nos parece grave la situación de inseguridad en Colombia. Solo nos queda recordar al Chapulín Colorado.