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Efecto Canadá

jueves, 2 de septiembre de 2010
Publicado en el diario La República el 2 de septiembre de 2010


Canadá está de moda por cuenta del TLC negociado con Colombia. Su aprobación en el Parlamento de ese país; la declaración de exequibilidad de las secciones comercial, laboral y ambiental por parte de la Corte Constitucional; la visita del Ministro de Comercio, Peter Van Loan, la semana anterior; y la posibilidad de que el tratado entre en vigencia a comienzos de 2011, han aumentado las expectativas de los empresarios y de los analistas.

Además de los beneficios previstos, este tratado podría tener unos efectos complementarios para el país. Por ejemplo, inducir al Congreso de Estados Unidos a sacar del congelador los TLC pendientes de su aprobación. El generador de esa reacción puede ser lo que los economistas denominan la desviación de comercio.

La desviación de comercio se genera de la siguiente forma: Supongamos que el país A tradicionalmente ha importando un producto del país C, que ofrece el menor precio del mercado internacional porque es el más eficiente. Pero ahora, en virtud de un acuerdo comercial que firmó con B, prefiere importarlo de este país, que obtiene una ventaja sobre su competidor al no pagar aranceles.

En el caso que nos ocupa, Canadá y Estados Unidos tienen niveles de productividad similares, pero el primero obtendrá una ventaja con la desgravación negociada. Si bien es cierto que Colombia representa una porción minúscula de las exportaciones de los dos países, desde el punto de vista de las empresas, los montos en juego no son despreciables.

Un ejercicio sencillo –tomando únicamente la canasta de desgravación inmediata y excluyendo los productos para los que Colombia ya tiene arancel cero–, indica que la desviación de comercio en el corto plazo podría ser superior al 40 por ciento. Aplicado a las importaciones de 2009, serían 3.800 millones de dólares, monto más que suficiente para estimular a las empresas canadienses a sustituir a las estadounidenses.

¿Funciona la desviación de comercio? La evidencia muestra que sí. Las importaciones colombianas de trigo desde Argentina pasaron del dos por ciento del total en 2002 a 21 por ciento en 2009; las de cebada de cero a 58 por ciento en el mismo periodo; y las de maíz de 10 a 29 por ciento; además en este último caso las provenientes de Brasil aumentaron de cero a 26 por ciento. ¿Causa? Evidente: Can-Mercosur; ¿perdedores? Estados Unidos en trigo y maíz, y Australia en cebada.

En algunas esferas estadounidenses entienden el problema. Un estudio sobre el impacto en la agricultura de ese país destaca que mediante el acuerdo Colombia–Canadá “los exportadores canadienses obtendrán una ventaja competitiva significativa sobre Estados Unidos en productos como el trigo y la carne de cerdo”. ¿Cuándo reaccionará el Congreso?